@perez_daro

Desde Catamarca, adonde se fue a vivir a los 24 años con su mujer y sus dos hijas, Ru -tal su nombre artístico- atiende feliz el llamado de DiarioShow.com.

Es que el artista, que tiene un local de informática además de formar parte del grupo musical Fra Tenori, se hizo famoso casi de la noche a la mañana nada menos que en Japón, donde ganó uno de los realities más importantes de ese país, a pesar de que no habla ni una palabra del idioma local.

El ciclo “Nodojiman”, uno de los concursos de música más conocidos allí, se rindió a sus pies. El campeón contó que “no me dejaban decir nada por contrato, ni siquiera por redes sociales podía avisar que iba a participar, por eso no se supo nada”.

A la hora de hablar de la isla asiática, contó que “de Japón me sorprendió que son todos afectivos, cálidos, contrario a lo que uno cree. Fue una experiencia hermosa”.

¿Cómo llegó ahí?

Vieron videos míos y les había interesado pero tenía que mandarles videos de canciones en japonés. Tuve un día para prepararlos, obviamente no hablo japonés así que me metí a full a hacerlo. Les gustó y me invitaron, con estadía y pasajes para participar”.

Ru cuenta que “soy autodidacta con la música. No fui a una academia ni nada, fue a pulmón. Quizás por eso tengo un estilo. Canté por fonética y lo que hacía era asociación de palabras que se parecían. Una frase decía ‘tagaeg ni‘ y directamente la asocié con Lizy Tagliani, por ejemplo. Se me vino a la cabeza. Después lo aprendí de memoria. Buscaba traducción en Google para la entonación de la interpretación. Tomé una idea muy general y con una traductora resolví mis dudas”.

Respecto de sus referentes, apuntó: "Mi sueño es cantar con Cacho Castaña. Y me fascinan Abel Pintos y Diego Torres".


Toda una experiencia

En la tevé japonesa, fue recibido con mucho cariño pero el desafío era grande. “Éramos muchos participantes, 12. A mitad de mi canción se pusieron así, a gritar y aplaudir. Fue mágico. Competían de Suecia, Estados Unidos, Italia, España, Singapur...” relata Ru.

Me quedé helado cuando me dieron la devolución. 600 era el puntaje máximo. Mi primera canción tuvo 590. No lo podía creer. Estaba en un sueño” recuerda sobre la final del concurso. “No había premio. Es una producción carisima. Pero en mi caso lo importante era que me escucharan. Me invitaron para el año que viene, ya me dijeron y ahí sí puedo hablar de alguna propuesta laboral. En Japón valoran mucho del argentino la pasión, la garra y la sangre. Por eso quería dejar el alma, para poder trasmitir todo”.